INFORME # 5: Ultimo Informe del Añowritten Wednesday December 14, 2005
Buenos Aires, Argentina.
Llegué hace unas semanas a Argentina. Partí de Perquin el 22 de Noviembre y las montañas de Morazán, la luz violácea, los sonidos del viento y de los árboles están todavía conmigo en todo momento mientras camino por esta magnífica ciudad de Buenos Aires.
Me tomé unas semanas para descansar, para leer, para visitar amigos, ver arte en museos y galerías. No es una mentira decir que nunca en mi vida trabajé tanto como lo hice en Perquin. Necesitaba el descanso. Desde Marzo hasta Noviembre, cada día comenzaba a las 5:30 de la mañana y se poblaba de producción artística por más de diez horas. Quizás más que eso, quien sabe? Es difícil calcular! Cada noche llegaba a la casa demolida por el cansancio pero llena de alegría y de plenitud.
En este último informe del año, tomando distancia geográfica y emocional, quisiera hacer una evaluación de lo que pasó en Perquin en este año de 2005.
Como empezar?
Empezaré por decir que la comunidad de Perquin, en este primer año de la creación de la Escuela de Arte y Taller Abierto le ha dado la bienvenida al arte y a la creatividad, confortablemente, naturalmente, como si fuera otro aspecto de la vida diaria y las preocupaciones habituales. Esto, en sí mismo, es notable teniendo en cuenta la crisis económica que confronta El Salvador y las innumerables necesidades que la gente tiene para crear una sostenibilidad precaria para sobrevivir. Uno pensaría que con tantos impedimentos el arte y la producción artística no serían una prioridad.
En informes recientes he hablado de los chiquitos y los jóvenes que trabajaban en los proyectos de arte, de hombres y mujeres de todas las edades, estratas económicas y afiliaciones políticas que participaban en proyectos de arte comunitario, de gente que venía desde lejos para estar incorporados en nuestras capacitaciones y talleres de arte.
Parecería una “ciudad feliz” y, en muchos aspectos, lo es. Sin embargo, la mayoría de la gente que vive hoy en Perquin son testigos de tragedias inimaginables, perdidas y dolores causados por la guerra civil (1980-1992). La gente camina escoltada por sus historias personales como si cargaran un ala de piedra.
Perquin ha significado para mí sobre todo, una reafirmación, una demostración palpable del papel que juega el arte en el proceso de reconstrucción y de mejoramiento a una comunidad. Esta tarea de mejoramiento, por supuesto, demandaba que fuera concebida y llevada a cabo en equipo, en conjunto, en colaboración. La Alcaldesa de Perquin, Doña Miriam Rodríguez Chicas, La Alcaldía ( a pesar de las limitaciones económicas que, entendiblemente, tenía para producir financiamientos para las artes cuando había prioridades tales como la obtención y distribución de agua, la creación de casas y los proyectos de desarrollo económico) las ONGs locales como CEBES y FECANM y , por supuesto, la gente de Perquin y comunidades aledañas han sido parte de la coreografía de una danza bien estructurada en la cual nadie, nunca desconfío del arte. Por el contrario, el arte se convirtió en un aspecto pivotal de la vida de esta comunidad en el Norte de Morazán.
De esta manera, la Escuela de Arte y Taller Abierto se convirtió en uno de los participantes de los esfuerzos sinfónicos hacia la obtención de un “bien común”. La escuela hizo alianzas y diseñó proyectos colaborativamente con otros grupos de artistas que habían estado en Morazán por mucho tiempo. Este es el caso del grupo de músicos conocido como Grupo Morazán, que fue creado en 1984 en Colomoncagua, un campo de refugiados Salvadoreños en exilio en Honduras; el Grupo de Danza del Norte de Morazán, una colectiva de bailarines jóvenes que estudia, aprende y baila las danzas folklóricas indígenas de la zona; y los jóvenes músicos del Grupo de Música Andina.
Desde el punto de vista artístico y pedagógico, el aspecto más notable de la Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin ha sido que nunca tuvo una curricula preexistente. En cambio, todos los proyectos, las clases de arte, capacitaciones y talleres fueron diseñados como respuesta a los deseos y las expectativas de la comunidad. Esta estructura flexible de la escuela se extendió en el momento de decidir sobre los espacios públicos que luego se usarían para la creación de murales y para diseñar el tema que se plasmaría sobre ellos. En todas las instancias, la Escuela de Arte acompañó las sugerencias y las propuestas de la gente de Perquin creando proyectos muy amplios que se expandieron desde la observación y recuperación del medioambiente, hasta la celebración de festividades locales y la recuperación de la memoria histórica.
Siendo una artista que ha trabajado ininterrumpidamente por 20 año en el área de “arte en comunidades” y derechos humanos puedo decir, sin duda alguna, que nunca me había encontrado en una situación tan favorable en la cual los esfuerzos personales como artista y educadora no eran una batalla singular y tenáz. En verdad, yo sentí y aprecié enormemente que los esfuerzos que yo estaba haciendo parecían ser parte de un trabajo comunitario mucho más grande que cualquier empresa personal. El arte era un segmento, un eslabón en una cadena de esfuerzos e iniciativas que apuntaban todos hacia un bien en común.
¡Qué alivio! ¡Qué diferencia con lo que venía confrontando en los Estados Unidos antes de llegar a El Salvador!
Los últimos cuatro años en los Estados Unidos han erosionado mi espíritu. He sentido y todavía siento esa maldad, esa locura, que es la manifestación de la corrupción y el liderazgo deficiente del país en manos de gente carentes de empatía y que se desempeñan con una simplicidad inaceptable. Desde el 2001 en adelante he sentido una avasallante confirmación de estar en un lugar al que no pertenezco, un sentimiento que tiene su origen no en un pensamiento político o ideológico, sino en una preocupación de carácter humano, filosófico y ético.
¿Cuál es el papel del artista en el comienzo de este milenio?
¿En que lugares los artistas podrán desempeñar su papel de “creadores” de contribuidores sociales, en un mundo que ha sucumbido a la pobreza y la marginalidad bajo el fraudulento suceso de la globalización?
¿Dónde podrán los artistas contribuir en “algo”/ diseñar un aporte, si hay cada vez más distancias entre arte y comunidades, entre artistas y posibles colaboraciones comunales, entre los artistas y la convicción de que el arte puede transformar, beneficiar, mejorar?
Por cierto, yo no he podido dilucidar ninguna de estas interrogantes y no he logrado esclarecer respuestas a estas preguntas.
En los últimos años me he transitado una paradoja: cuanto más debilitada y más frágil me he sentido como artista, más he necesitado recurrir a la convicción de que el arte era, en verdad, una herramienta fabulosa y muy infrecuentemente utilizada para los procesos de reconstrucción, personal, comunal, social. Esa confianza se convirtió en una militancia inspirada en artistas, poetas, escritores, músicos, pensadores de todos lo tiempos y localidades del planeta quienes han trabajado y siguen trabajando bajo el peso de la opresión.
Es impostergable reconocer que estamos viviendo tiempos urgentes. Los artistas que han podido seguir creando en tiempos de gran peligro me dan una extraña sensación de familiaridad, aunque me apene darme cuenta que podemos estar amenazados.
Supongo que la mayoría de ustedes deben haber ya leído el impecablemente conmovedor discurso que presentó Harold Pinter en la ocasión de recibir el Premio Nobel de Literatura. Si no lo han hecho, yo adjunto a este documento, la versión completa de ese testimonio imprescindible. Creo que es obligatorio leerlo y reflexionar sobre sus ideas.
Pues, sí…. Quizás estemos amenazados.
¿Cuales son los peligros que confrontamos? La lista es incalculablemente larga, desde el poder nuclear en las peores manos, las más imprudentes y apresuradas, hasta la eficacia de las guerras y de la pobreza innecesarias e inducidas. Agregado a todo esto, yo considero como “peligroso” el establecimiento de la desconfianza como una regla de interacción inefable entre las personas , el control de un país a través de la implementación de violaciones de derechos humanos como leyes ilegales (disfrazadas, por supuesto como “seguridad nacional y patriotismo”) y la evidencia de la carencia absoluta de la práctica de la empatía como método de relacionamiento entre las personas.
Estos son hechos, por supuesto, que no son exclusivamente pertinentes al en territorio de los Estados Unidos. Pero, es incuestionable afirmar que las decisiones tomadas como resultante de las leyes de política exterior de los Estados Unidos inevitablemente logran cambiar, afectar y , lamentablemente, determinar el resultado, la calidad y hasta la longevidad de vida de las personas y de los países que están pajo la influencia de los Estados Unidos.
Esto también, podría ser una definición de “globalización”, verdad?
Ha habido mucha maldad, brutalidad, ignorancia, impunidad e idiotez en las políticas de los Estados Unidos de los últimos cinco años incluyendo el teatro repugnante que se armó alrededor del affair de Clinton con la ya, afortunadamente, olvidada Mónica Lewinski. Los medios no dudaron en informar a los ciudadanos de los Estados Unidos que había evidencias de conductas cuestionable atribuidas al Sr. Clinton por una relación extra marital e ilícita. Estas acciones, entendiblemente reprochables, fueron consideradas como razón suficiente para demandar la interrupción inmediata de la Presidencia del Sr. Clinton
El sexo entre dos personas adultas y en consenso es, evidentemente, mucho más sucio y mucho menos aceptable que la violencia.
Esta debe ser la razón por la cual el Sr. Bush no ha sido destituido todavía de su cargo como Presidente de los Estados Unidos, teniendo hoy, indisputables evidencias de los crímenes que él ha ordenado y cometido contra población civil. Estos crímenes, dentro del marco de las legislaciones existentes y que rigen el Tribunal Internacional de Guerra de la Haya, aplican como crímenes contra la humanidad. Es decir, genocidio.
Como artista, como activista, como profesora, he usado el podio que ocupo desde mi arte y mi papel de educadora para diseñar clases, debates, foros, exposiciones y eventos que estimulan e inducen a la práctica del pensamiento crítico. Como muchos artistas y activistas he sentido la urgencia de congregarme, de ejercitar nuestros derechos como individuos y denunciar las acciones ilegales tomadas por la administración de Bush, que no tuvo miramientos en pasar por alto con una total falta de respeto, las recomendaciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas o la respuesta inmensa de millones de gente marchando por la Paz en una misma fecha, en todo el mundo, representando todos los idiomas, todas las religiones, edades, razas, países, demandando, tiernamente, a abolición de una guerra innecesaria.
Yo aprendí en Argentina, durante la junta militar, la necesidad y los riesgos de denunciar las violaciones de derechos humanos perpetradas por gobiernos ilegítimos.
Era necesario permanecer en oposición y hacer pública la demanda de la observación de los derechos individuales y sociales.
Es importante esclarecer a que nos oponemos, en contra de que estamos? También es demoledor sentir que uno se opone a sistemas tan enormes, tan poderosos que todos los esfuerzos de oposición pueden quedar diluidos. La impotencia es un sentimiento corrosivo.
Que pasa hoy en El Salvador?
Tony Saca, actual presidente de El Salvador es una sombra patética de la administración de Bush. Saca, feliz, anuncia que en este año, se ha implementado el Tratado de Libre Comercio, sin prestar atención a la evidencia de que hoy en día el único patrimonio económico del país proviene del drenaje de gente Salvadoreña a otros países, mayoritariamente a los Estados Unidos. El dinero que esos exiliados económicos mandan a sus familias sostiene al país. La industria y la agricultura han sido destruidas, la economía nacional no existe. La moneda nacional del país es el dólar Estadounidense. El Salvador se ha convertido en una colonia de los Estados Unidos y la anexación, “ a la Puerto Rico” es, lamentablemente, una cuestión de tiempo.
Como es posible que Tony Saca hable feliz de la implementación del Tatado de Libre Comercio en El Salvador, es inconcebible. O bien esta actitud demuestra su estado sicótico de desprendimiento a la realidad o el Sr. Saca tiene intereses personales en las compañías multinacionales que, evidentemente, regulan el país.
Vamos a tomar un ejemplo para demostrar su claridad presidencial en la resolución de problemas: Torola, en el Norte de Morazán, no lejos de Perquin, ha sido considerada la comunidad más pobre del país, un record triste de gente excluida, de agricultura demolida, con pocas o ningunas opciones para obtención de trabajos para la gente joven, excepto, por supuesto, el irse como ilegales a los Estados Unidos.
Tony Saca, escoltado por dos helicópteros llenos de agentes de seguridad, llegó a Torola. Tony Saca arribó en un tercer helicópero en esa mañana del comienzo de Noviembre. Yo estaba presente viendo todo esto. En ese momento, estábamos pintando un mural con niñas y niños, de edades entre 12 y 20 años, que son miembros del Grupo de Danza de Torola.
La idea original y sin precedentes del Presidente Saca para erradicar la pobreza en esa área fue distribuir $15 ( dólares) a cada familia en indigencia. Es correcto, quince dólares a cada familia de indigentes. Les recomendó que el dinero fuera usado para comprar medicinas si lo necesitaran, sin tener en cuenta, por supuesto, que no hay centro de salud en Torola. La gente que tuviera la urgencia de llegar a un hospital, tendría que pagar por lo menos $ 2,50 de ida y otros $ 2,50 de vuelta para llegar a San Francisco Gotera que es la primera localidad donde se puede encontrar este tipo de asistencia. Se podría pensar que el dinero se gastaría rápido.
Es difícil no sentirse ofendido por este teatro obtuso. Sin embargo, ahí estaba el Scotia Bank en Torola, distribuyendo los $15 dólares en billetes de cinco dólares, a cada persona parada en la fila más larga que he visto en El Salvador. No se puede juzgar, por supuesto, a la gente en la fila, pero ciertamente, uno podría o tendría que ejercitar el pensamiento crítico tratando de comprender que es lo que estaba pensando Tony Saca? O, aún más necesario: por que estaba haciendo esto? Con que propósito? Aún no teniendo dotes de estadista, es posible pensar que alguien que tenga el mínimo sentido común podría creer que el problema de la pobreza en Torola se resolvería de esta forma?
¿Si el país está bajo semejante presión, por que Perquin es diferente?
Es una pregunta con la cual me vengo topando desde que llegué.
He llegado a la conclusión de que es el impacto de la guerra y la tragedia de la posguerra lo que determina la diferencia entre la gente. A mi no me gusta, es más, me opongo al lugar común precario que enuncia, que la gente que sufre es más capaz de relacionarse ejercitando la empatía.
Pero, debe haber algo de cierto en eso.
La mayoría de la gente que he conocido en Morazán son portadores de pérdidas, de desconsuelos, de dolores inimaginables que la gente carga como un ala de piedra. Son imágenes que quisieran olvidar y saben que no pueden, saben que no deben.
En la casa que he alquilado y donde vivo, hay un señor. Se llama Quique, Quiquín para muchos, aludiendo a su pequeño formato. Es menudo y callado. Quique es una suerte de persona imprescindible que cuida la casa, cuida el jardín, arregla todo lo que se puede desmejorar.
Quique perdió a uno de sus hijos , de 18 años, en los últimos meses de la guerra , cuando ya se estaba por firmar la paz.
Quique fue Brigadista durante los 12 años de guerra y trabajó con la comandancia del FMLN. Entre las cosas que Quique puede contar, en noches de confidencias y sólo a gente a quien él confía, es que él fue uno de los pocos brigadistas que entró a El Mozote días después de la masacre en Diciembre de 1981. Quique entró a El Mozote a enterrar a “la gente pedaceada”.
Cuenta Quique que había mitades de cuerpos, descomponiéndose, no se atinaba a contar cuantos en verdad había. Quique dice que vio pocos niños , Los que vio , estaban degollados y colgando de los árboles, cerca de la escuelita. Había otros “tajaceados”. Quique habla de los muertos de El Mozote como si hablara de animales en un matadero. Usa los mismos verbos que se usan para hablar del ganado que se va a destazar. Es brutalmente explícito y en su brutalidad, se encierra una dolorosa poética.
Quique, estos días, se ha convertido en un artista textil. Mi querida amiga Inés Talón, artista textil que vino a Perquin en Mayo a dar capacitaciones de arte textil y telares, fue quien le enseñó. Quique, por estar en la casa, y por que es, sobre todo, un hombre industrioso, atento y siempre voraz para el saber, aprendió, innovó!, y hoy sigue haciendo telares y textiles en una producción constante.
Para mí es difícil de creer que un hombre que anida historias tan dolorosas sea capaz de producir estos milagros diarios de color y texturas con su innata sabiduría al combinar el espectro.
Esta es sólo una persona.
Un caso elegido para mencionar.
Una manera de identificar las catástrofes de la guerra impresas en el pasado el presente y el futuro de una persona.
Menciono a Quique por que he tenido el privilegio de conocerlo bien, a él, a su esposa Celedonia y a su familia.
Virtualmente, todos, hoy en Perquin podrían producir una historia similar para contarnos.
En adyacencia a esta trágica historia que aúna a toda la gente de Perquin, quisiera agregar un hecho categórico: la gente de Perquin disfrutó enormemente de hacer arte! Esto significa que la tristeza del pasado no está olvidada. Nunca lo será. Nadie quiere olvidarse de nada. Pero todos parecen deseosos de investigar otras opciones que el arte pueda proveer.
Los participantes de los talleres y capacitaciones apreciaron tener un lugar a donde ir y ser estimulados en la certeza de que ellos podían hacer algo bello, algo valioso. Y por que ellos aceptaron esa certeza fueron capaces de crear obras de arte notables.
A mi me parece que frecuentemente los artistas se aíslan en un seudo plasma, una convicción heredada y peligrosa que afirma que para crear obras de arte, es decir “buen arte” , el artista debe permanecer solitario, su arte debe ser críptico, entendido y accesible a sólo unos pocos elegidos.
Se podría decir que en Perquin se está acuñando un nuevo modelo de arte, de artistas y de creatividad: un modelo basado en la colaboración durante el proceso creativo, uno de inmensa felicidad mientras se trabaja, mientras se crea en colaboración, e independiente de la noción romántica del artista que sufre.
Todos hemos sido y somos seres humanos que han sufrido. La mayoría de la gente con quien he compartido el arte son sobrevivientes de indecibles tragedias, irreconciliables desgarros y episodios traumáticos del calibre de masacres, prisión y tortura.
Ahora estamos haciendo arte y nos reímos.
Estamos celebrando cada uno y todos los trabajos creados.
No hay críticos ni crítcas. No hay restricciones. Las clases de arte son gratis para todos, los materiales son distribuidos sin costo entre los participantes. No hay notas, no hay evaluaciones. Existe solamente la sugerencia para enseñar como usar mejor los materiales y se trabaja en la identificación de las expresiones únicas y personales de cada participante para que, de esta forma, se pueda potenciar y aprovechar en su totalidad, el proceso creativo.
Yo sé como “estar en contra” de un sistema al cual me opongo. Lo puedo hacer bien. Pero… que alivio! Que suceso enorme es darme cuenta que no necesito estar en contra sino que puedo darme el lujo de estar Y ESTOY A FAVOR DE ALGO!!!!
Esto es, probablemente, el aspecto más importante para mí de este año en Perquin.
Yo siento una recuperación tangible, aún física, una restauración del alma y del cuerpo por haber tenido la oportunidad de ser conciente de estar dando “ lo mejor de mí” en todo momento. No necesité estar protegida por un escudo que me cubriera de aquello que profundamente critico, que deploro, y en cambio, por ocho gloriosos meses pude compartir con la gente arte, pude crear una cooperación de arte y por el arte, de creatividad. Todos nuestros talentos se combinaban y se pote ciaban para crear algo nuevo y de indisputable valor y belleza.
A lo largo de los años he investigado aspectos de arte y agonía, acerca de las posibilidades reales, ( o no) que el arte tiene de transformar a la gente, las comunidades, la sociedades y la historia. He intentado entender el acto colectivo del recordar a través del arte y como el arte y los artistas son los catalizadores de este proceso.
En Perquin, en esta pequeña comunidad localizada tan cerca de El Mozote que uno puede llegar hasta allí caminando para comprobar el lugar mismo donde miles de civiles fueron masacrados, por ocho meses hemos creado arte y puede decirse sin ningún tipo de dudas, que el ARTE TRANSFORMA.
El arte ha transformado la comunidad de Perquin. Es una transformación guiada por la práctica colectiva del trabajo, por un proceso de toma de decisiones que ha incluido a la mayoría y no a la minoría, donde todos y cada uno están bienvenidos a participar y la gran mayoría respondió a esa invitación, y donde la apreciación del trabajo final no incluye el nombre de un solo “hacedor” sino que reafirma la presencia de una gran mayoría de participantes.
Lo que ha pasado en Perquin/ lo que pasa en Perquin es, simplemente, que todos quieren hacer arte y todos hacen arte! Todos han tenido la oportunidad de hacerlo.
Esta evidencia sintética pero verdadera nos obliga a investigar el aspecto de “accesibilidad” que l agente tenga , o de la cual carezca para hacer arte. Si el arte está desligado de la vida de una comunidad, como hacer para reparar ese obstáculo?
En Perquin el arte ha sido accesible a todos, niños, jóvenes, adultos, ancianos. El Arte, generalmente percibida como una tarea solitaria, se ha convertido en una experiencia humana diferente al crear en colaboración, penando en el “otro” y por los “otros”.
Tratando de no sucumbir al romanticismo de lo que puede significar “comunitario”, me gustaría compartir aquí lo que una señora me dijo mientras me miraba pintando el mural de la Plaza de Perquin:
Me dijo: “Dígame lo que vé. Ayúdeme a recordar”
Doña Rosa Chicas, sobreviviente de la masacre de La Joya estaba confiando en el arte para su propio proceso de memoria.
Sumada a la militancia por la belleza y la memoria, se podría decir que el arte, simplemente, hace que la gente se sienta meas segura, más feliz, más cómoda, más capaz de relacionarse con otras personas de una forma positiva. El tránsito hacia la práctica del arte puede ser un camino doloroso o en adyacencia a una tragedia personal o plural, pero, el “hacer” arte como un acto colaborativo, será siempre el primer paso en un largo proceso de aceptación y de recomienzos.
En un mundo de violencias y de peligros, el compartir estos momentos de confianza a través del arte es un regalo, una reafirmación, una razón fundamental para seguir creyendo en que el “dar lo mejor de uno mismo” no es una tarea idiota o imposible.
Tratando de sintetizar el primer año de la Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin me parece una situación imposible si no hablara de todos y cada uno de los participantes que han llegado a nuestros talleres cada uno de los artistas locales que han contribuido a la pintura de los murales. Tendría que dar sus nombres y describir su arte, hablar de sus historias personales. Quizás haga eso cuando escriba un libro sobre Perquin!
Por ahora, me gustaría compartir dos “viñetas” que son simbólicas más que descriptivas:
El domingo 12 de Noviembre a las 5 de la mañana, un grupo de treinta artistas salimos de Perquin para visitar los museos de San Salvador. Para muchos de los integrantes de este tour, esta no sería sólo la primera vez que visitarían un museo de arte, sino que sería la primera vez que viajaban fuera de Morazán. En esas horas tan tempranas de la mañana, la oscuridad de la noche se disipaba en un amanecer deslumbrante donde las montañas hacían moradas nuestra percepción del paisaje. Estábamos haciendo este viaje en el vehículo del Centro Infantil Rogelio Ponceele. Aunque este vehículo se alquila, esta vez se nos era donado como una recompensa al trabajo que la Escuela de Arte y Taller Abierto había desempeñado en su establecimiento: dos murales y una serie de talleres.
Habíamos concertado la adjudicación de permisos para visitar los museos gratis. Visitamos el Museo de Arte Moderno, el Museo de Antropología y el Museo del Parque Cuscatlán. En este parque vimos el mural apenas inaugurado creado por el artista Salvadoreño, Julio Reyes.Es un trabajo excepcional donde la historia de El Salvador es narrada en formas y colorees que acompañan al Monumento de los Caídos. Este monumento recordatorio, muy influenciado por el Monumento de la Memoria de la Guerra de Vietnam de Maya Lin, es una larga y sobrecogedora presentación de miles de nombres de la gente que pereció durante los 12 años del conflicto armado.
La gente de nuestro grupo pudieron buscar y reconocer los nombres de sus familiares muertos y acariciar su recuerdo tatuado en el frío del granito.
Después del ritual y de prestar homenaje a nuestros lutos, visitamos los museos, vimos arte maravilloso, hablamos de arte y apreendimos juntos, y , sobre todo, nos reímos mucho. Regresamos a Perquin yá tarde en ese día contando chistes y paseándola muy bien. Un gran espectro de emociones había transcurrido ese día.
Al final del día estábamos exhaustos, más que nada de ser tan felices!
La Felicidad: esa elusiva clarividencia del ser/ estar completo….
Y esta es la secunda “viñeta”:
Mientras estábamos pintando el mural en eo Centro de Arte y Cultura, Escuela de Música Paco Cutumay, involucramos a los músicos del Grupo Morazán en la ejecución del mural. Fue muy reconfortante ver como los músicos eran capaces de transitar sin complicaciones el ir de la música al color! Hubieron muchas veces en las cuales los músicos nos deleitaron con su música.
Estoy recordando ahora, que hoy como en aquella oportunidad, de claridad que se asemejaba a una revelación, allá arriba del andamio, mientras pintábamos el mural entre las serenatas de nuestros amigos, que ese era un instante notable y prístino.
Tuve la lucidez suficiente para identificar que eso era la felicidad.
Que instante escurridizo, elusivo, y completo! Que poco frecuente se nos presenta la oportunidad de reconocer en la coreografía de nuestras vidas estas joyas de alegría. Sin complicaciones, sin egoísmos, incondicionales segmentos de felicidad.
Que privilegio ha sido no estar “en contra” de nada sino “ a favor” de algo meas grande que uno mismo.
A favor del arte, la comunidad, lo colaborativo, la confianza, la memoria y la belleza.
Estas reflexiones al concluir el primer año de la Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin estan acompañadas con una descripción de los trabajos creados y concluidos, un espectro total de arte colaborativo y comunitario.
A todos los participantes de nuestros talleres, a todos nuestros artistas invitados, a las instituciones locales y , sobre todo, a la comunidad de Perquin que nos recibió con el corazón abierto en este 2005, quiero expresar mi gratitud, mi aprecio y mi compromiso para volver el próximo año para continuar construyendo la Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin.
Quiero agradecer al Potrero Nuevo Fund y al San Carlos Foundation por el apoyo que nos permite hacer de nuestra visión una realidad aquí en Morazán.
Quisiera agradecer y mencionar a muchos queridos amigos y donantes que han contribuido de muchas formas con este proyecto. Muchos han donado fondos, materiales de arte, equipamiento, libros, y aún más importante, ideas que han apoyado la construcción de la Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin.
A todos : ¡MUCHAS GRACIAS!!!!!!
Mis mejores deseos para todos de unas muy FELICES FIESTAS!!!! Y un hermoso comienzo del año 2006. Que este año Nuevo sea de creatividad, de nuevas propuestas de amabilidad y de Paz.
Con muchos abrazos para todos !!!!!!
Claudia Bernardi
Buenos Aires, Diciembre 14, 2005.
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