Paredes de la Esperanza / La Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin

El Tapiz de la Historia

MURAL COLABORATIVO CREADO EN GUATEMALA
EN ENERO DE 2008

Este año 2008, se inició con una invitación: Volver a Guatemala a trabajar en un mural con los compañeros de ECAP (Equipo de Capacitación y Ayuda Psicosocial) y de otras organizaciones que se convocaban a crear un taller de muralismo.

El mural que realizamos en Antigua, Guatemala en Febrero de 2007, en colaboración con sobrevivientes de masacres, dejó un legado de belleza y de compromiso con las comunidades. Franc Kernjak, Lidia Yoc y Olinda nos han contado sobre el impacto que causó el mural mientras transitaba las comunidades a las cuales pertenecen los pintores del mural.

Esta nueva iniciativa de muralismo en 2008, convocaba un grupo de alrededor de 25 personas. Psicólogos sociales que trabajan en ECAP asistiendo a las victimas de violencia y de masacres; capacitadores; personas pertenecientes a organismos de derechos humanos como por ejemplo, el GAM (Grupo de Ayuda Mutuo) y el Arzobispado de Guatemala.

El mural se pintaría en el jardín de la casa de ECAP y tendría una superficie de 15 m de largo x 2 m de alto, aproximadamente. Ninguno de los participantes habían hecho arte antes de este proyecto, pero todos estaban conmovidos al verificar el trabajo que se realizó el año pasado y dispuestos a trabajar en esta nueva propuesta.

El lunes 21 de Enero fue el día de las presentaciones. Compartimos con el grupo el trabajo que hacemos en la Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin, El Salvador. Claudia Verenice Flores EscoleroRosa del Carmen Argueta y Rigoberto Rodríguez Martínez, artistas y profesores de nuestra escuela, mostraron trabajos realizados por niños, jóvenes y adultos dentro de las clases y talleres comunitarios y colaborativos de arte, poniendo especial énfasis en el trabajo de muralismo que se ha realizado en Morazán desde 2005.

América Argentina Vaquerano, Dina, quien no pudo acompañarnos en este viaje a Guatemala, fue sin embargo quien creó todo el material visual, power points y folleteria que representa nuestra escuela. Dina fue la responsable de “logística”, indispensable para armar y organizar el viaje de todos nosotros.

Para seguir formulando la alianza entre historia, arte y activismo, yo mostré el trabajo de artistas Argentinos que usan el arte como denuncia, o como invitación al debate, o como provocación para hablar de temas tabúes y fatales como la violación de los derechos humanos, las masacres y el legado de violencia que se genera luego del terror de estado institucionalizado.

Un aspecto cultural notable de Guatemala y que es diferente, por ejemplo, en El Salvador, es el silencio de las victimas. Explicar por que es así, es muy complejo y yo carezco de la idoneidad necesaria para abordar este tema. Pero, a nivel empírico, podría decir que es diferente trabajar en El Salvador a desarrollar similares trabajos en Guatemala por que la gente Guatemalteca, más reservada, es cuidadosa al hablar, menos deseosa de compartir pensamientos o sentimientos.

Por eso fue tan notable el segundo día, es decir el Martes 22 de Enero , cuando pregunté al grupo, a modo de reflexión, que era lo que les había movilizado, o los había conmovido de lo que habíamos compartido el día anterior? que imágenes los habían acompañado desde el lunes, desde ese primer día de “convivio” con el arte?

Cuando empezaron a hablar los compañeros, fue como si hubieran abierto las puertas del alma y dieron información no sólo de lo que habían visto y por que les había conmovido, sino que a partir de esas referencias compartían con nosotros las historias personales de cada quien, cargadas de tristeza y de lamentos, pero también con el deseo ferviente de hacer esos recuerdos parte de la trama del mural.

De ese momento en adelante, cada dibujo fue un testimonio.

Cada línea un recuerdo, cada imagen un nombre.

Los recuerdos cobraron vida en los bocetos y así, sin ningún problema, los participantes de este taller pasaron, de nunca haber hecho arte a poblar los 15 metros de tela, de imágenes que se componían en colaboración y en comunidad.

La imagen central pintada por Paulita (en colaboración luego con Haydee y Olinda) es, quizás, la síntesis del mensaje del mural: Una mujer indígena, sus ropas atrapadas como en un vendaje mortuorio, yace bajo un árbol que parece tener vida a través de la muerte de esta mujer a quien el alma, como el Nahual, se le escapa como un suspiro tenue. El árbol de la vida tiene en su centro un círculo brillante y resplandeciente como un sol. Originalmente, había sido diseñado como un reloj, pero en el devenir del mural la idea del tiempo se hizo más abstracta, más poética y quedó como una referencia a la eternidad.

Como en el mural del año pasado, éste tiene a forma de marco, la estilización de diseños de bordados e imágenes que derivan de los huipiles. Los artistas asignados a este proceso eran tan exigentes que recibieron el nombre de “Las Naciones Unidas de los Huipiles”, cada decisión una gestión.

Santos, de Chajul, pintó una bella cinta de Nebaj que ocupa el extremo vertical izquierdo. Bajo la cinta, Santos localizó un Conquistador Español. La escala es elocuente: 500 años de Conquista, pero la cinta del textil de Nebaj sigue presente y más grande, mucho más prominente que el conquistador sobre su bello caballo blanco.

Algunas propuestas recurrentes que provenían de las ideas traducidas a imágenes eran la ropa ausente, ropa sin sus portadores. Cada uno de los participantes de este taller conoce muy de cerca la tragedia de las masacres y las tristezas de las exhumaciones. Es muy conmovedor encontrar en las tumbas comunes y en los lugares de enterramientos clandestinos, los resabios de vida acumulados en las ropas, en los vestidos de niños y en la pequeñez de las camisitas de los bebés asesinados. Es un testimonio cruel y a la vez, cargado de una ternura difícil de localizar en el alma de quien acoge estos recuerdos.

Jacinta pintó un huipil de tanta veracidad que hay quienes pensaron que Jacinta había pegado el huipil de Nebaj sobre la superficie del mural. Su delicadeza, la maestría de los bordados y la complejidad del detalle, es una muestra de la destreza maravillosa de esta compañera artista.

Franc empezó sus bocetos asignando un grupo de ropas ausentes que Inés pintó, seguido por un círculo cromático que representa el mandato de ECAP: asistir a las víctimas. Bajo el círculo cromático Lidia pintó un grupo de gente, algunos con ojos vendados, otros con expresión demandante, otros con bocas abiertas reclamando atención, pidiendo justicia.

Hay un edificio en el lado izquierdo del mural. Mirándolo desde mi ignorancia parece un edificio colonial. Para nuestros amigos Guatemaltecos, sin embargo, es una señalización del terror. Es el edificio de la Policía Nacional que sirvió como centro clandestino de detención. Felipe tuvo la idea de esta inclusión y delegó en Mariola la pintura del edificio, incluyendo el desafío de la perspectiva. Mariola se abocó a este proyecto con total compromiso y pintó y repintó paredes, ventanas y balcones con seriedad de arquitecta. Debajo del edificio hay una sala de tortura diseñada por Luís Felipe. Una figura roja entre paredes grises cuenta con elocuencia lo que sucedió en ese lugar.

Maria José, Carmelita e Inés se abocaron a la creación de una figura femenina. Una mujer sin boca, sin nariz, sólo con ojos enormes que miran despavoridos desde un rostro ausente. Esta mujer esta poblada de líneas rojas en una suerte de sistema sanguíneo que recorre todo el cuerpo desde las raíces bajo los pies desnudos, hasta el centro del cuerpo de donde crece un manojito de vida, unas hojas tiernas y tranquilas que hablan del renacer. Esta mujer distribuye con sus manos abiertas imágenes que narran violencia, comunidades en llamas, fotos de los desaparecidos, una familia entera antes de que el terror de estado los hubiera aniquilado.

A lo largo de los años me he topado con obra de artistas que parece resumir, como en un verso perfecto, la esencia de una idea. Creo que esta mujer rodeada de muerte y recorrida de sabia nueva de vida, es una de las imágenes más contundentes de la resistencia cultural y política de los pueblos de América Latina.

Santos, Juan y Hugo diseñaron un paisaje donde la belleza de la naturaleza se enfrenta a la declaración visual de la presencia de cementerios clandestinos. Una iglesia blanca y amplia, tiene en su camposanto un cementerio “oficial”. Mirando este paisaje, se pueden ver montículos de tierra que contienen esqueletos yacentes mirando como si buscaran ayuda para salir a la luz. Una mujer escondida atrás de un árbol pintada por Jacinta mira aterrorizada, bajo las aguas de un río apacible, los esqueletos de gente arrojados desde las alturas de un helicóptero en movimiento.

A la derecha del árbol de la vida y el tiempo, Rosa del Carmen Argueta, artista de la Escuela de Arte de Perquin, pintó un homenaje a nuestro querido compañero Santiago. La muerte de Santiago nos sacudió a todos y nos dejó huérfanos de su tranquila presencia, de sus paisajes detallados y de su compromiso con sus comunidades. Santiago tiene en su mano derecha un pincel que derrama pintura magenta espléndida que, en forma de cinta de luz, se extiende sobre el árbol de la vida que Paulita y Olinda pintaron en el mero centro del mural.

Santiago parece estar más allá de los volcanes y de los cerros. En su mano izquierda tiene, triunfante, una mata de maíz. Hacia la derecha de Santiago, Delfina, Antonia y Sara pintaron con la asistencia de Olinda y de Carmelita una escena de demanda: un grupo de gente indígena, hombres, mujeres y niños, se congregan en una demostración de protesta llevando una manta en la cual el mensaje, mudo pero elocuente, son ropas de gente que ha sido víctima del terror de estado. Llevan fotografías de gente desaparecida, marchan hacia la justicia. Inmediatamente adyacente a la manifestación hay un hombre Ladino, dentro de una cárcel. Este “represor”, de gestos distorsionados aparece como si estuviera, por fin, sufriendo una sentencia merecida.

Ese primer Martes de confidencias y de compartir ideas e imágenes, surgió la presencia de “las Gritonas”, mujeres fuertes y decididas que desafiando el silencio, estaban dispuestas a gritar, reclamar, demandar. Virginia pintó una de las “Gritonas”, de un naranja majestuoso, con un puño en alto, y una voz amarilla y estruendosa en forma de línea ondulada que no deja lugar a duda el tamaño del reclamo.

Lanserio documentó en fotografías y Carlos Bazua, un querido amigo Mexicano, antropólogo, quien estaba trabajando en Guatemala, nos regaló su tiempo para documentar en forma de video este proceso de la pintura del mural.

Matilde, pintó una mujer desnuda, embarazada y con un vientre amplio en donde se veía un bebé creciendo. A su lado, un soldado enorme le había arrebatado a su otro hijo, un niño de un año quizás y con un arma en la mano amenazaba matar al niño y a la mujer. Es una escena brutal y, lamentablemente, conocida por mucha gente por que la violencia del ejército no se mitigó a la hora de tratar niños o mujeres embarazadas. Matilde pintó una matita de maíz muerto a la derecha de la mujer en peligro. El caudal de poesía y de tragedia de estas imágenes elude la descripción.

Hugo, en colaboración con Catalina, pintó un calendario Maya, delineado en negro sobre un fondo de azules y verdes que hablan de espacios y paisajes, y de eternidades. Arriba del calendario Maya, una compañera de ECAP, pintó la otra Gritona del mural originalmente diseñada por Mariola. Esta es una “Gritona” joven, una muchacha de boca abiertísima, con huipil y corte quien sostiene carteles que demandan respeto a los Derechos Humanos y a los procesos de Justicia.

Catalina pintó en el extremo derecho del mural un espiral de colores engamados, una escala cromática que enfatiza el transcurrir del tiempo, sereno, constante y esperanzado en un futuro digno, pacífico y pleno.

Para nosotros, artistas de la Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin, ha sido un honor y una alegría inmensa el haber compartido esta semana de taller en este Enero de 2008, con nuestros amigos y compañeros congregados por ECAP.

A todos ustedes, MUCHAS GRACIAS!!!!

Claudia Bernardi
Directora, Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin, El Salvador.
Perquin, Enero 30, 2008.

Por favor visite la página de fotos para ver fotos del mural.

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